El crecimiento de la liquidez alcanza máximos históricos

Este año el incremento de la liquidez monetaria ha sido pronunciado, pero al alza más considerable apunta a la tercera semana de julio, (última fecha de publicación de este indicador), cuando el total de dinero en circulación subió a 27,2 mil millones de bolívares, esto según datos proporcionados por el BCV, cifra que representa un alza de 9,7% respecto a la semana previa


La liquidez monetaria en Venezuela ha crecido de forma cada vez más acelerada este año, al aumentar cerca de 400% y ubicarse sobre los 27,2 mil millones de bolívares. El incremento ha sido más pronunciado durante las últimas semanas, y sólo al mes de julio ha aumentado 24,4% respecto a junio y 9,7% entre la segunda y tercera semana de julio (última fecha de publicación).

Este año el incremento de la liquidez monetaria ha sido pronunciado, pero el alza más considerable apunta a la tercera semana de julio, (última fecha de publicación de este indicador), cuando el total de dinero en circulación subió a 27,2 mil millones de bolívares, esto según datos proporcionados por el Banco Central de Venezuela (BCV), cifra que representa un alza de 9,7% respecto a la semana previa.

La liquidez monetaria corresponde al agregado de dinero formado por monedas, billetes, depósitos a la vista, de ahorro y a plazo. La liquidez por tanto, es el motor fundamental del sistema financiero, y al caer la capacidad de compra por los elevados niveles de inflación, la expansión del crédito pierde la capacidad de generar oportunidades de crecimiento a través del consumo y la inversión al crédito, aunado a esto, la excesiva cantidad de dinero que circula en las calles podría estar dirigido a la compra de moneda dura en el mercado paralelo, lo que podría estar impulsando la cotización de este.

La relación entre el crecimiento de los agregados monetarios y la inflación se vuelve más vulnerable cuando el dinero emitido no tiene su contra partida, ya sea en oro o en reservas monetarias, produciéndose una distorsión en la que la desproporcionada liquidez monetaria comienza a competir con la demanda de bienes y servicios que son escasos, forzando con ello un alza incontrolada en la estructura de precios, que inevitablemente, es trasladada al consumidor.

Respecto a lo anterior, el Fondo Monetario Internacional (FMI), al actualizar sus proyecciones de los principales indicadores económicos, sostuvo que este año la inflación de Venezuela llegará a cuatro dígitos y se prevé que cerrará en 1.133,8%, esto por no presentarse las señales suficientes que indiquen cambios en las políticas económicas. Quebrada la estabilidad monetaria mediante la destrucción institucional del BCV es intuitivo concluir que el desequilibrio monetario tendería a profundizarse y que esto sólo puede traducirse en mayor deterioro en las variables económicas del país, como la inflación.

Las distorsiones en materia económica continuarán y empeorarán a menos de que se empiecen a aplicar los correctivos necesarios, comenzando con la reestructuración y formulación de políticas que vayan de la mano con aspectos institucionales transparentes y decisiones que no estén sesgadas por requerimientos del Ejecutivo, que al día de hoy, sólo han causado el profundo deterioro de la economía venezolana.